Autocuidado para niños: 6 formas de autorregulación

El autocuidado no es algo en lo que piensen la mayoría de los niños. Pero igual que los adultos que forman parte de sus vidas, los niños también pueden estresarse. De hecho, algunos niños están más ansiosos que antes debido a la pandemia, y no siempre disponen de estrategias que los ayuden a autorregularse.



La autorregulación se trata de tener maneras para mantener la calma en situaciones de estrés y ansiedad. Es una habilidad que se desarrolla con el tiempo y la práctica. Tener la capacidad de calmarse uno mismo es un paso importante para ser más resiliente.


Estas son seis actividades que los niños pueden usar para autorregularse (sin necesidad de que los adultos las hagan con ellos o por ellos).



1. Ver: Respiración de la abeja


El objetivo de esta actividad es que los niños calmen su mente concentrándose en la respiración y/o el sonido. Estos sencillos ejercicios permiten que se liberen de la tensión, el enojo y la ansiedad.

  • Siéntate derecho en un lugar tranquilo con los ojos cerrados.

  • Tapa los oídos con tus dedos índices.

  • Inhala por la nariz y mientras exhalas haz el sonido de un zumbido como el de una abeja.

  • Repite este ejercicio cinco veces.


Los niños sensibles al sonido o los que tienen dificultad para hacer este ejercicio por otra razón, pueden practicar la respiración abdominal:

  • Acuéstate boca arriba en el piso y coloca tu mano sobre la barriga (también puede colocar un muñeco de peluche en lugar de la mano).

  • Inhala por la nariz y siente tu mano subir.

  • Después exhala por la boca mientras sientes tu mano descender.

  • Repítelo cuatro veces.



2. Descargar: Método 5-4-3-2-1 para enfocarse


Esta técnica de conciencia plena ayuda a enfocarse más en lo que está sucediendo a nuestro alrededor y menos en los pensamientos de ansiedad que podamos tener.


Para poner en práctica el método 5-4-3-2-1, haz una respiración profunda y enfócate en lo que está a tu alrededor. Percibe y nombra:

  • 5 cosas que puedas ver, como una mesa, un reloj o una mancha en la pared. No importa el tamaño de las cosas.

  • 4 cosas que puedas sentir o tocar, como la silla en la que estás sentado, tu camisa o el suelo debajo de tus pies.

  • 3 cosas que puedas escuchar, como el tictac del reloj o el sonido de tu propia respiración.

  • 2 cosas que puedas oler, como el olor a jabón o desinfectante en tus manos.

  • 1 cosa que puedas saborear, como una fruta o un sorbo de agua.


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