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5 lecciones sobre el fracaso en mi vida con discapacidades del aprendizaje

Cuando se tienen diferencias en la manera de pensar o aprender, todos quieren hablar de logros. Pero a veces es igual de importante hablar sobre el fracaso.


La ansiedad que causa el fracaso puede ser paralizante cuando se crece con una , como es mi caso. Es ese sentimiento desvastador cuando es tu turno de leer en voz alta en clase y sabes que confundirás hasta las palabras más sencillas. O el culparse por obtener una mala calificación en un examen de matemáticas, incluso cuando has estudiado más que tus compañeros de clase.


Cuando piensas y aprendes de manera diferente se tienen muchos fracasos en la escuela. Cada fracaso aumenta la ansiedad, hasta que llegas al punto de no querer intentarlo más. Es demasiado doloroso volver a fracasar.


¿Cómo no darse por vencido? ¿Cómo seguir intentándolo y levantarnos después de haber sido derribados tantas veces?


Considero que puedo responder esto porque todos los logros que he alcanzado en mi vida fueron construidos sobre una montaña de fracasos. Hoy en día soy un científico con un doctorado. Pero una vez fui un niño con discapacidades del aprendizaje que se sentía como un impostor.


Estas son cinco lecciones sobre el fracaso que aprendí durante mi vida, que espero puedan ayudarlo (y a su hijo, si es usted un padre o cuidador).


1. Tener fracasos pequeños

Dado que los tropiezos son inevitables, necesitamos estar preparados para ellos. Descubrí que es útil tener experiencia con el fracaso en situaciones de donde no es importante si las cosas no funcionan. Eso puede eliminar el miedo a los fracasos más grandes.


El atletismo me ayudó a “fracasar en cosas pequeñas”. Siempre fui un deportista promedio o por debajo del promedio en la mayoría de los deportes en los que participé, como correr. Nunca fui la estrella ni el que terminaba en los primeros lugares. A veces era de los últimos.

No me malinterprete. Perder duele. Pero era solo una carrera. Aprendí que no pasaba nada si no eras el mejor y a tomarme los fracasos con calma.


Además descubrí algo más importante. Descubrí que disfrutaba el entrenamiento y el proceso de mejorar en los deportes. Al experimentar (y luego superar) fracasos pequeños en el atletismo, adquirí resiliencia para no rendirme al enfrentar desafíos mayores en la escuela.


2. Reajustar las metas

Los deportes también me ayudaron a darme cuenta de que “ganar” no era la única meta a alcanzar. Podía enfocarme en lo que quisiera lograr. Es posible que en la escuela no obtuviera la calificación que quería en un examen. Pero podía tener éxito si reajustaba mis metas.


Por ejemplo, me propuse la meta de estudiar una hora todos los días para mi examen de matemáticas. Cumplido. Me propuse la meta de hacerle preguntas a mi maestra en la clase de repaso para el examen, y preguntarle si podíamos revisar juntos el examen luego de terminarlo. Cumplido. Después le pedí a un amigo que era bueno en matemáticas si podía ayudarme después de la escuela antes del examen siguiente. Cumplido.


Aunque no obtuve una “A” en el examen, estaba orgulloso de mí mismo por haber estudiado y pedido ayuda. Alcancé metas pequeñas que condujeron a que mejorarán mis habilidades en matemáticas, lo cual me hizo sentir exitoso.


3. Aprender de los reveses

Otra cosa que hice fue dejar de enfocarme en el fracaso, y empezar a enfocarme en cómo mejorar. Me di cuenta de que si estudiaba durante horas para un examen y no salía bien, tal vez necesitaba cambiar mi manera de estudiar.


Descubrí que necesitaba estudiar en un lugar con menos distracciones. Y debido a que tengo dificultad para leer, aproveché el texto-a-voz. También necesitaba ayuda para recordar lo que los maestros habían dicho en clase, así que compré una grabadora digital. Todos podemos aprender, ¡solo necesitamos descubrir la mejor manera de hacerlo!


4. Encontrar modelos a seguir

Cuando era niño, no tenía modelos a seguir que tuvieran diferencias en la manera de pensar y aprender. Había escuchado de actores y empresarios importantes que tenían diferentes tipos de discapacidades, pero nunca tuve suficiente información como para admirarlos. Eso ha cambiado con Internet.


Hoy en día existen muchas historias exitosas de personas famosas que piensan y aprenden de manera diferente. Casi todas las personas exitosas hablan hablan de superar los fracasos. Realmente puede ayudar saber cómo otros manejaron los contratiempos en sus vidas.


Me inspiran más las personas comunes con diferencias en la manera de pensar y aprender que luchan y se destacan. Me encanta conocer historias sobre estudiantes de bachillerato y universitarios, o que se graduaron recientemente que están superando sus retos (más que de personas famosas).


5. Practicar la autocompasión

Finalmente, ninguno de nosotros es perfecto. Tendremos muchos fracasos a lo largo de nuestras vidas. Y eso no nos hace menos que otros.


La lección más importante que aprendí fue darme un respiro cuando tenía dificultades con algo. Es importante ser compasivos con nuestros hijos y con nosotros mismos para poder superar los fracasos. Podemos utilizar nuestras experiencias como oportunidades para mejorar en el futuro.

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